Sinceramente; el sentimiento de haber amado a alguien con el que lo creías tener todo, a pesar de que al tercer mes de relación habíais caído un poco en la rutina y se presentaban las primeras red flags por su parte, pasa de ser dulce a lo más amargo cuando esa persona decide cortar la relación (vía mensaje) por supuesta ansiedad y depresión de la que tú no sabías nada, y que ya no solo que en 2/3 meses no te haya escrito ni una sola vez, sino también ver cómo sube a sus storys de Instagram videos de fiesta. Todo de una persona que había empezado abriéndose, dando todo por ti, haciéndote promesas con los ojos brillantes. Con un pasado cuestionable, es cierto. Pero al final si había empezado a dejar las cosas y se convirtió en el lugar seguro de alguien... Querido por tus amigos de trabajo, atento, cariñoso, servicial.... Y al final tan cobarde, inmaduro, egoísta, injusto e hipocrita. Un dolor menguante que deja muchas cicatrices emocionales por ser una primera relación y el amor más sincero que has tenido. Y al final... ¿Para qué? ¿Para terminar como extraños? Tanto amor, tantas noches juntos, para que termines olvidado como una persona más de su vida. Es un sentimiento bastante amargo.