Adán… un personaje al que la obra hace todo lo posible para que odies, pero que irónicamente termina haciendo que te guste. La serie prácticamente no exploró nada de él, ni siquiera sabemos cómo ocurrieron realmente los eventos del Edén, porque todo lo que conocemos fue escrito por Lilith y, sinceramente, yo no confiaría en la palabra de la primera pecadora.
Párense a pensar un momento: tú, Adán, fuiste el primer hombre y también te entregaron a la primera mujer. Ella debía ser tu alma gemela, pero te abandona por culpa de cierto ángel. Luego, para reemplazarla, crean a tu nueva alma gemela usando tu propio cuerpo, específicamente una costilla. ¿Y adivinen qué? También te la quitan.
¿Y qué pasó después? La creación del infierno, el pecado original. Adán fue obligado a ver cómo sus descendientes se mataban entre ellos, cayendo cada vez más en el pecado, cometiendo actos horribles unos contra otros. Él vio eso durante millones de años y jamás vio a nadie redimirse realmente. Y para empeorar las cosas, Lucifer nunca admite su propio error al darle la manzana a Eva; siempre dice que fue “decisión de los humanos” hacer lo que hicieron.
Ahora Adán realiza los exterminios en el infierno, matando a sus propios descendientes. Pero la verdadera pregunta es: ¿realmente disfruta hacerlo o se obligó a disfrutarlo para no convertirse en una cáscara vacía sin emociones?
Y encima tiene que soportar a una niña ingenua con ideas de redención. Una chica incapaz de darse cuenta de que tiene a un caníbal viviendo en su hotel. Esa misma chica inició una guerra contra el cielo ofreciendo carne de ángeles a CANÍBALES y ni siquiera mostró remordimiento por ello.