Supongo que debo deshacerme de ti.
Y no quiero, no quiero hacerlo porque te amo, porque verdaderamente me enamoré, pero debo hacerlo porque me haces daño.
Y sí, me hiere porque debo olvidar todos los planes que tenía en mente sobre ti.
Pero, simplemente, no fuiste para mi, y debo aceptar aquello.
Pero... Joder, no te odio, al contrario. Te agradezco porque, sinceramente aprendí de ti. Te agradezco porque tú me sacaste sentimientos bonitos, me hiciste sentir querida.
Gracias, supongo.