“–Bien, bien.-me dice de manera aprobatoria.
No sé por qué eso me alienta a seguir. Se la acaricio, mi mano deslizándose más adentro sintiendo todo el largo tallo. El corazón me late con fuerza contra el pecho. Su tamaño es intimidante, masivo, trato de cerrar mis dedos alrededor pero es imposible.
Subo y bajo mi mano, explorando su calor, lo duro y suave que se siente como hierro recubierto de seda. Bajo gemidos roncos resuenan de su boca, su cuerpo temblando con mi toque.
Eso me llena de poder. Él siempre es quien ha tenido el poder, quien me ha sometido, despojado de mi corazón, mi libertad, de mi misma y obligado a mi cuerpo a sucumbir a él, su necesidad y deseo, pero es ahí mismo es donde se equivoca, porque no puede forzar mi amor, y es donde yo recupero ese jodido control y ahora soy yo la que lo hace doblegarse a mí.
Me sonrío con oscuro deleite, esa deliciosa sensación se me dispara a las venas como una jodida droga humedeciéndome las bragas.”
JUNIPER
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