Pues no se hable más, chavalita. A los demonios no nos gusta que asusten a nuestras socias de travesuras. Vamos a darle un escarmiento de locos para que se le quite lo estirada y de paso te rías un rato —hizo un chasquido silencioso con los dedos. Una corriente fina de humo rojizo se escurrió por el suelo a toda velocidad, directo hacia los pies de la elfa que seguía corriendo tras el gato. La elfa se convirtió en un ratón con orjas puntiagudas. Para colmo, Snowe, el gato blanco, al ver al ratón, se frenó en seco, y fue tras él—, ¿eh? Mírala, de elfa estirada a ratón de campo en medio segundo. De puta madre, ¿a que sí? Mira cómo corre la pobre, parece que le han puesto un cohete en el culo. Venga, piccola, ríete un poco, que ver a esa espabilada hecha un ratón no se ve todos los días.