Vivo en una indignación hacia mi misma horrible.
Hubo un concurso literario para «Literatura Infantil» en dónde participé. Admito que no me gustan los cuentos infantiles, pero de corazón, quise plasmar una bonita vivencia que tuve con mi abuelita, resaltando lo difícil que a veces son los cambios, pero hay que aceptarlo. No lo vi muy díficil de interpretar para niños de 7 a 10 años (quienes eran el público objetivo) y creí que sería bien recibido.
¿La sorpresa? Ni siquiera lo tomaron en cuenta, y al frente de todo el público del jurado argumentaron que, mi propio cuento, nacido de una vivencia personal, escrito de «mano, corazón» era una vil muestra de como la I. A. ha "podrido" la mente de los estudiantes, y ya nadie lee, solo le piden a las aplicaciones que hagan un cuento y ya. Después me llamaron y pretendieron al frente de las personas darme un malnacido reconocimiento por participar, y con la enseñanza de que no volviera a utilizar la I. A. para hacer historias.
¿Que les parece?