¡DIOS, aún no me lo creo!
Ser fan de Lando ha sido una de las cosas más fundamentales en mi vida desde hace casi tres años. Entré a la F1 sin saber nada prácticamente, sin conocer a ningún piloto en un principio, por Leclerc, y Lando se ganó mi corazón de una forma completamente inesperada.
Verlo campeón del mundo es una alegría que le gana totalmente a verlo ganar su primer GP en Miami. Es una locura esto y aún no puedo creerlo.
Siempre he estado en este barco aun cuando tanta gente se bajó de él.
Es un orgullo verlo allí en la cima del podio, y los otros dos, Oscar y Max, son unos grandes. El mérito de haber llegado tan lejos es de los tres, ninguno es mejor que nadie.
Solo puedo decir que no he parado de llorar, le pedí a Dios esto tanto que es una locura verlo cumplido.
Besos y siempre LN4