Ecos de lo que fue
La lluvia susurra secretos
que nadie quiere escuchar,
y el viento arrastra hojas muertas
por calles que olvidaron su andar.
Mi sombra se pierde en la tarde
que se disuelve en gris sin final,
y en el eco de un suspiro
se desvanece mi propio señal.
Los recuerdos caen como ceniza,
apagando la luz de mi mirar,
y cada risa que fue fuego
hoy es apenas un leve llorar.
Quisiera abrazar el silencio,
pero él me abraza a mí,
y en su fría compañía
me reconozco por fin.