Escribo de ti porque me rindo a la idea de que una parte de mi te extraña y extrañará tu pequeño instante que fue perfecto. Porque absorberme en tu piel no fue suficiente para que entendieras que todo era real. Porque hablarte en mi lenguaje mas genuino no fue suficiente para sentirme como yo te sentí, y es por eso que nunca volví. No voy a convencer a nadie nunca de lo obvio.
Podré necesitar ese olor dulce que ya se va con los días y su brisa, pero si llegara siquiera a mencionarte tantito de esta verdad, no la creerías. Por que no soportaría que me miraras de nuevo a los ojos desde la defensa
¿Qué era yo contra ti?
que al parecer solo ves y escuchas lo que quieres, y así sin mas, nunca viste mas de lo que te mostré. Pero mi reclamo tampoco termina de ser tan valido, porque tampoco te vi, te creí mas fuerte que yo, lo asumí y no te te protegí. No hice eso que por naturaleza hago. Asumo mi responsabilidad
Quiero soltarte
pero mi error fue tan grande
Que lo tendré que hacer despacito
Despacito como ese tacto suave, dulce y absorbente.
Te recuerdo con intensidad y te pierdes con la misma. Lento y rasposo, queriendo dejar huellas que no quiero permitir, pero tampoco puedo evadir.
Una parte de mi te agradece, no solo por haber sido mi hogar, sino que aunque sigas presente en mi, te irás por decisión de ambos. Estuvimos cerca de perdernos, entre tus acciones radicales e impulsivas, y mi obstinada búsqueda de sentirte y expresarte genuinamente, olvidamos la responsabilidad del ser y existir cerca del otro. Porque contigo me atrapo y has sido lo mas cercano a delirio que he conocido, la dicotomía consume mi ser, y es por eso que no te olvido, porque la adicción a lo ambiguamente peligroso era el problema compartido, y es que ahora tu eres el claro reflejo de lo perdida que estoy en la vida. Gracias por eso.
Tu ida no me puede consumir mas de lo que lo ha hecho