GataxDmegustaleer

La oscuridad de la habitación parecía cobrar vida propia, palpitando al ritmo frenético de un corazón invisible. "Tutum, tutum..." El sonido no era solo un eco, sino una presencia física que llenaba el vacío entre ellos.
          	
          	​En el centro de esa penumbra, él permanecía arrodillado, una figura que oscilaba entre lo humano y lo salvaje. Su piel, pálida y tensa sobre unos músculos definidos por un esfuerzo que no era solo físico, brillaba bajo una luz incierta. Las orejas de lobo, asomando entre su cabello plateado, se agitaron levemente, captando susurros que nadie más podía oír. Su cola blanca, densa y pesada, descansaba sobre el suelo como una bestia dormida.
          	​Había algo herido en su postura, una vulnerabilidad que contrastaba con su imponente físico. Levantó la mirada, y sus ojos, usualmente humanos, se habían transformado en dos orbes de un amarillo eléctrico, pupilas verticales que devoraban la poca luz restante. Eran los ojos de un depredador, pero cargados de una confusión desgarradora.
          	
          	​—¿Por qué dices eso, Hyung? —preguntó.
          	​Su voz, apenas un susurro quebrado, cortó el aire pesado. No buscaba una confrontación, sino una verdad que su instinto se negaba a aceptar. Mientras tanto, el latido rítmico continuaba, marcando el tiempo de una transformación que ya no era solo externa, sino una grieta profunda en su propia alma.
          	
          	
          	
          	
          	Escrito inspirado en el manwha "Mi dulce criatura"

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La oscuridad de la habitación parecía cobrar vida propia, palpitando al ritmo frenético de un corazón invisible. "Tutum, tutum..." El sonido no era solo un eco, sino una presencia física que llenaba el vacío entre ellos.
          
          ​En el centro de esa penumbra, él permanecía arrodillado, una figura que oscilaba entre lo humano y lo salvaje. Su piel, pálida y tensa sobre unos músculos definidos por un esfuerzo que no era solo físico, brillaba bajo una luz incierta. Las orejas de lobo, asomando entre su cabello plateado, se agitaron levemente, captando susurros que nadie más podía oír. Su cola blanca, densa y pesada, descansaba sobre el suelo como una bestia dormida.
          ​Había algo herido en su postura, una vulnerabilidad que contrastaba con su imponente físico. Levantó la mirada, y sus ojos, usualmente humanos, se habían transformado en dos orbes de un amarillo eléctrico, pupilas verticales que devoraban la poca luz restante. Eran los ojos de un depredador, pero cargados de una confusión desgarradora.
          
          ​—¿Por qué dices eso, Hyung? —preguntó.
          ​Su voz, apenas un susurro quebrado, cortó el aire pesado. No buscaba una confrontación, sino una verdad que su instinto se negaba a aceptar. Mientras tanto, el latido rítmico continuaba, marcando el tiempo de una transformación que ya no era solo externa, sino una grieta profunda en su propia alma.
          
          
          
          
          Escrito inspirado en el manwha "Mi dulce criatura"