La soledad es un veneno que se impregna en la piel,
Se refleja en la mirada,
Inquieta en la sonrisa,
Y penetra en el espíritu.
La soledad no arrastra la muerte,
Arrulla en la noche,
Calma en el bullicio,
Merma la esperanza…
La soledad es una miel espesa,
Que endulza y empalaga,
No sacia, desborda.
La soledad tiene un nombre,
Y camina entre nosotros,
Aunque olvidemos su presencia.
A veces la veo,
Me encuentro con ella,
Disfruto su compañía,
Y detesto su estancia.
La soledad es un aroma,
Que trae el viento,
Y añoramos a la distancia,
Y olvidamos, al instante que pasa.
A veces me siento en la orilla,
Y miro atrás, buscando tu mano,
Pero la soledad me retiene,
Desesperada por no quedarse sola.