Es medianoche, y estoy en mi habitación llorando por ti, y Dios, simplemente no es justo. Soy la perdedora de éste juego, ¡Felicidades! Puedes jactarte y decir que lograste romper mi corazón, que caí ante ti y me destruiste por completo. El solo recordar que todo fue falso de tu parte me hace llorar más fuerte, y si pudiera pedir un deseo sería nunca haberte dado esa oportunidad aquella tarde de junio, es que fui tan estúpida al creer que podía hacerte cambiar, que me tomarías en serio, y que por un breve tiempo sería una historia distinta. Te quería en serio y sólo fui una diversión, una más de tu lista, pero aún así te extraño y me odio por eso, me odio porque ansio llamarte para escuchar tu voz mientras te pregunto cómo estuvo tu día, porque anhelo esas largas noches donde platicamos hasta que uno de los dos se durmiera primero, porque deseo que al entrar a mi WhatsApp tenga tu mensaje de "Buenos días, bebé" son tantas cosas que quiero recuperar y revivir contigo que vivo en un constante estado de desesperación porque no te tengo, pero soy consciente que mientras estoy aquí escribiendo esto, ahogandome en un llanto que parece ser interminable tú estás muy feliz con tu nueva conquista, y eso hace que duela más, porque estoy aferrándome a recuerdos falsos, pidiendo por una tonta ilusión, y luchando por curar una herida que no sé cuándo sanará.