El terremoto se sintió horrible. Literalmente, de mi edificio caían escombros. Gracias a Dios, estoy bien, pero no voy a poder conciliar bien el sueño sin dejar de pensar que, literalmente, a dos cuadras, una torre entera de apartamentos se derrumbó y que hay personas atrapadas ahí, mientras que a mí simplemente me mata la incertidumbre de si va a volver a temblar o no, porque donde tiemble de esa misma forma, les juro que se me cae la casa.