Oh, cierto. Mi última introducción fue hace cinco años, ¿Viene siendo hora de una nueva, huh?
Mi nombre es Ximena, o María, como más te apetezca. Tengo 24 años, y nací un 28 de Mayo. Hasta hace poco oculté mi pasado, pero debo hacerme responsable de mis actos, fui una persona horrible por mucho tiempo y jamás me gustó.
Me rehúso a herir a nadie más.
Cada día intento redimirme de una y otra manera, por tanto he abandonado la vida social casi por completo, mientras no sea obligatoria. Mis acciones no han sido del todo oscuras, ni del todo puras, he buscando un balance, aunque me falta por encontrarlo.
Aprendí a amar la vida, a amarme a mí misma, a amar a toda criatura existente. Mis ganas de morir fueron erradicadas por completo, me reconcilié con mi familia, obtuve un hogar propio. Mejoré mucho, y por primera ocasión en mayor parte de mi vida, me sentí bonita, capaz y que valía la pena.
Por desgracia... No duró mucho. Últimamente, siento que no importa lo que haga, nunca es suficiente, pero ya me las apañaré. Un poco, o un montón, de ansiedad no puede derribarme.
Nací mujer, y he abrazado mi lado femenino como nunca antes. Aún así, no me molesta ningún pronombre que se me otorgue, pues todo lo recibo en calma.
Soy una artista, he mejorado mucho desde la última vez que hablamos. Aunque no soy popular y la timidez me consume lo suficiente para impedir me crecer en tal aspecto, disfruto lo que hago.
Con cada gusto adquirido... Siempre hago versiones de mis amigos, personas que me importan aún, a quienes extraño y amo. Cada detalle, bueno o malo, es retratado con cariño, porque así es mi manera de amar, el decir "Veo tu valor tal cuál es, y nunca para de brillar."
Incluído tú. Siempre.