cuando era niño soñaba con máquinas que leyeran mi cerebro y mostraran animaciones bellas, novelas y dibujos
que ordenara todas las ideas que consideraba que valían la pena y yo no tuviera que hacer el esfuerzo de perfeccionar mis técnicas o gastar años de mi vida escribiendo y dibujando y que finalmente el producto final no fuese tan perfecto como lo imaginé
en 2023 vinieron las primeras imágenes de IA decentes y verlas me comenzó a incomodar
plástico. son imágenes de plástico nuevo que cuesta dinero, mano de obra barata y muchísima agua
no importa si ahora el sistema de IA ingiere algo y escupe de vuelta una imagen sorprendentemente realista que sin embargo no ofrece ni un solo pixel nuevo y auténtico
el reciclaje nunca antes fue tan asqueroso, ladrón y vil, nunca imaginé que pudiera serlo
mi máquina de los sueños no es posible y la IA no se asemeja en nada a esa fantasía puramente hipotética, pero incluso si existiera, he aprendido que el proceso es parte de lo que hace a mi arte valioso y único
no puedo crear nada perfecto, más bien el esfuerzo constantemente transforma mi arte y eso es maravilloso
eso es puramente humano, eso es puramente instintivo
creamos cosas porque un día no podremos crear nada
rechazar el algoritmo sin alma es apreciar las imperfecciones de la creatividad humana
no a la IA