Han pasado mil años…
No me pondré filosófica para no aburrirlos, ni me desharé en disculpas que sé que no bastarán. Tampoco voy a hacerles promesas que tal vez no pueda cumplir porque siempre me faltará tiempo.
Este semestre no fue brutal en comparación con otros, pero no por eso dejó de ser agotador. No miento si les digo que hubo momentos en los que quise romper a llorar y literalmente no pude, porque no tenía tiempo ni para eso. Sé que no soy la única que pasa por esto, así que, a quien sea que esté leyendo esto y acabe de sobrevivir a un semestre caótico: lo lograste. Sobreviviste a uno más, lo que hace que quede uno menos en la lista.
Bueno, una vez esto dicho, hay que pasar a lo que nos concierne: los fanfics.
Estos dos días estuve pensando obsesivamente en esto. Hubo momentos en los que simplemente quise cerrar la cuenta y ya. Pero la verdad es que no quiero. Aun no. Wattpad solía ser mi refugio y mi lugar feliz, pero en algún punto lo convertí en una tarea más de mi lista. Sé que tengo un compromiso con ustedes, pero esto sigue siendo mi hobbie. Aunque mis ocho semanas de vacaciones se vayan como el agua y tal vez solo publique tres capítulos (o quién sabe, quizás más), lo que tengo claro es que quiero relajarme este verano. Quiero escribir por gusto, no por obligación.
Así que fingiré demencia (una disculpa enorme a los lectores de mis otras historias) y haré de cuenta que solo tengo cuatro fanfics. De esos cuatro, veré cuál me inspira más en estos días.
Sé que no es del todo justo para quienes esperan una actualización desde hace un año, pero tampoco es justo para mí seguir cayendo en el bucle de ver la escritura como una obligación que tachar. Siento que finalmente estoy conectando conmigo misma. No estoy buscando una vieja versión mía, ni tampoco una nueva; solo estoy más relajada, concentrándome en mí, en lo que me gusta y en mis propios tiempos. Sin estar corriendo por una vez. Y me agrada sentirme así. Y quiero traer eso a mis fanfics.