Si tuviera que describir la admiración que te tengo no le alcanzarían las palabras porque esa calidad sensación en mi pecho se mantiene en crecimiento constante y la evolución en tus destrezas son como el nacer de un deslumbrante cerezo que mantiene su dulzura incluso bajo un manto de penumbra, un dulce cerezo que destaca no por ser de gran tamaño o por el antaño en sus ramas, sino por su deslumbrante valor personal y sentimental que acompaña sus raíces hasta la punta que impregna su delicado néctar
Puedo decir que eres el cerezo más precioso sin necesidad de un lugar fijo o un prado en el cual estar plantado, eres el cerezo más precioso por tus propios pétalos de tan dulce amor como si fuese miel no para jugar sino que para cuidar, un cerezo que si alguien se atreviera a intentar talar nunca se caería por la fortaleza de esas raíces que parecen suaves pero están llenas de vida, una vida tan preciosa que es imposible comprender porque alguien quisiera arruinar tu más dulce naturaleza, el suave y magnífico resplandor que abunda en tu presencia junto al divino estrellado de las perlas preciosas de tu mirar
Así como lo nocturno abraza con luz, tus tiernas raíces abrazan mi alma y curan mi mente. Yo sería tu Sauce llorón no por dolor, lo sería por ser esa compañía que ayudaste a hacer que se sintiera vista e igual de bella, por ello, usted sería mi bello árbol de Cerezo, y yo su más grande protector árbol Sauce Llorón