@ Humor-ES Estaba cenando tranquilamente con mi mujer, en plan romántico, cuando en la mesa de al lado se sentó un grupo de mujeres maduras con ganas de guerra. Todo iba normal… hasta que cayeron un par de sangrías.
De repente, una suelta: “Chicas… el Satisfyer.”
Y ahí empezó el TED Talk.
Que si “me cambió la vida”, que si “tengo el PRO 2” (dicho como quien presume de Ferrari), que si “esto debería recetarlo la Seguridad Social”.
Yo, con el tenedor en el aire, intentando comer sin atragantarme y sin reírme, mientras mi mujer y yo evitábamos mirarnos porque sabíamos que si cruzábamos la mirada… se acababa la dignidad.
Se fueron tan tranquilas, como si hubieran hablado del clima.
Y nosotros nos quedamos en silencio… pensando si pedir postre o terapia.