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La soledad llega cuando menos te lo esperas, y puede parecer absurdo al observar a la gente a tu alrededor.
Sin embargo, siempre buscas a quien ya no miras.
Tus ojos se esfuerzan por encontrar desesperadamente lo que no puedes hallar.
Y en el momento en que aceptas que su presencia es algo que ya no pertenece a este plano, es cuando esa realidad cala profundamente en el alma.
No obstante, esos ojos que no logras encontrar te encontrarán a ti.
Aunque no lo sepas, aunque no lo sientas, y aunque ni siquiera lo esperes.
Neo.