Jamas se debe tomar la debilidad de alguien y jugar con ella. En algún punto la linea entre el juego y la realidad se desvanece y las personas salen heridas.
"La inocencia no se pierde con el primer cigarro o con la primera copa de licor, ni aún con la primera noche de sexo glandestino.
La inocencia te la arrebatan las decepciones y las despedidad, los fracasos en la amistad y en el amor, la lejanía de los padres y las promesas rotas idas con el viento"