La verdad es que me cuesta poner en palabras lo que significa para mí todo esto (lo cual es ironico, porque soy escritora, así qué jaja), pero voy a intentarlo.
A veces uno escribe pensando que nadie lo va a leer. Que esas palabras que salieron del corazón van a quedarse en silencio, flotando en un rincón. Pero ustedes las encontraron. Las hicieron suyas. Y, en el proceso, también me encontraron a mí.
Desde que empecé a compartir mis historias, he recibido mensajes que me hicieron reír, llorar, sonrojarme, y, sobre todo, seguir escribiendo. Algunos llegaron cuando estaba a punto de rendirme. Otros, cuando no creía en mí. Y algunos simplemente aparecieron para recordarme que lo que hago importa. Que del otro lado hay alguien sintiendo conmigo.
Sé que hay lectoras que han esperado con paciencia, con respeto, incluso conteniendo las ganas de preguntar “¿Cuándo actualizas?”, porque no quieren presionarme. Y eso lo valoro muchísimo. Pero quiero que sepan algo: sus palabras nunca son una carga. Nunca.
Todo lo contrario. Me sostienen. Me animan. Me abrazan.
Me recuerdan que no estoy sola en este camino, que aunque yo escriba en silencio, hay ojos, corazones y personas reales que están ahí, haciéndome espacio en su vida.
Saber que hay alguien llorando con un párrafo, odiando a un personaje, enamorándose de otro, o releyendo una frase porque le dolió “lindo”... es un regalo.
Y no es algo que doy por sentado.
Es un privilegio. Uno que agradezco con todo mi corazón.
Gracias por leerme, por quedarse, por compartir.
Gracias por no soltarme.
Con amor,
Cele ❤️
P.D: sisi, un domingo muy sentimental. Pero nunca es un mal día para agradecer por todo lo que dan