Al final, sí te pensé otra vez.
Salí, viví, seguí adelante, pero te pensé; no pude estar sin ti. ¿Por qué? ¿Por qué no sales de mi cabeza?
Dicen que esto es cuestión de tiempo, que un día te olvidaré. Sin embargo, te veo. Te veo en cada persona que intenta quererme, te veo cuando ni siquiera puedo verme a mí misma.
Veo cómo te alejas, cómo no lo intentaste. Veo tu sufrimiento y, al mismo tiempo, tu indiferencia. Y entonces todo vuelve a ser lo mismo de siempre.
Aun así, te encuentro en cada calor que me abraza y en cada frío que me atraviesa. Regreso a aquella noche donde todo era incierto, donde entendí que lo nuestro también era cuestión de tiempo; no para terminar, sino para alejarnos.
Porque no siempre el amor que lo es todo permanece.
Me arrepiento de algunas cosas, pero no cambiaría ningún momento a tu lado.
Y así seguiré viéndote, hasta que un día te vayas con el viento.
-SF.