Creo que nunca lo comenté por acá, y esto no suele leerlo mucha gente, pero saben que mi familia siempre fue de perros. Toda mi vida la viví con perros a mi alrededor.
El 29 de julio del año pasado tuve que dormir a mi perro de 13 años. Fue una experiencia horrible porque, a pesar de que ya era viejo, ese perro me acompañó durante toda mi adolescencia y parte de la universidad. Era tan apegado a mí que parecía una extensión de mi cuerpo, ya que siempre estaba detrás de mí, siguiéndome. También fue difícil porque me tuve que hacer cargo de toda la situación (es muy largo de explicar).
Escribo esto porque ahora tomé la decisión de dormir a mi otra perra, que ya tiene casi 17 años y que también siempre estuvo aquí. Pero no quiero esperar a que esté sufriendo para tomar esa decisión. Además, desde que ambos perros se hicieron viejos, no duermo bien por las noches desde hace unos 4 años.
Llegué a un punto en el que creo que mantenerla con vida, a pesar de toda la calidad que se le puede dar, es un acto egoísta. Pero aun así es difícil no sentirme mal.
Pues nada, eso. Solo queria desahogarme