Se cortó la conexión. Lo siento por interrumpirte, Elizabeth, si es que todavía te acordás de ese nombre, pero me temo que te han dado información errónea. No estás aquí para recibir un regalo, ni te llamó la persona que pensás, aunque sí te llamaron. A todos los llamaron aquí, a un laberinto de sonidos y olores, de engaños y desgracias. Un laberinto sin salida, un laberinto sin premio. Ni siquiera te das cuenta de que estás atrapada. Tu sed de sangre te ha hecho dar vueltas sin parar, persiguiendo los llantos de niños en alguna cámara invisible, siempre tan cerca, pero siempre fuera de alcance, pero nunca los vas a encontrar. Ninguno de ustedes lo va a hacer. Aquí termina tu historia.
Y a vos, mi valiente voluntario, que de alguna manera encontraste esta oferta de trabajo que no era para vos, aunque había una salida planeada para vos, tengo la sensación de que eso no es lo que querés. Tengo la sensación de que estás justo donde querés estar. Yo también me quedo. Estoy cerca. Este lugar no será recordado, y el recuerdo de todo lo que empezó esto finalmente podrá empezar a desvanecerse. Como debería desvanecerse el dolor de toda tragedia.
Y a ustedes, monstruos atrapados en los pasillos, quédense quietos y renuncien a sus espíritus. No les pertenecen. Para la mayoría de ustedes, creo que hay paz y quizás algo más esperándolos después de que el humo se disipe. Aunque, para uno de ustedes, el pozo más oscuro del infierno se abrió para tragarlo entero, así que no le hagas esperar al diablo, viejo amigo.