Rápidamente el portero reaccionó, estaban en medio de un partido en el estadio, mucha multitud se encontraba reunida en los asientos y solo podía admirar a Vela desde la distancia. Aunque difícilmente podía verlo y olerlo por lo grande que era la cancha, se veían como pequeñas hormigas.
Se removió de su asiento inquieto, pues se había quedado en la banca debido a que tuvo que explicar que se había torcido el pie, pero más bien fue una mentira, no podía entrar a esa cancha y oler los fuertes aromas de los alfas sudados y cansados, apenas y podía estar en la propia cancha, sentía tanta inquietud por temer a que no se dispara algo. No quería provocar un caos o tal vez rumores, realmente no quería un gran escándalo, pero tampoco quiso quedarse en casa. No quería ser un cobarde ante su celo, pero ya vió que fue mala idea
Con el pasar del tiempo, el portero seguía inquieto, debido a la angustia, su cabello estaba ya desordenado y su ropa comenzaba a arrugarse por moverse en su asiento varias veces, incluso creía que sus compañeros en la banca comenzaban a verlo de manera preocupada o curiosa. No quería llamar más la atención y pasar a mayores. Se acercó al entrenador, mencionando que se iba a ir por sus cosas debido a que "el dolor de pie" lo mataba, entonces iría con el médico. El entrenador en un momento dudo, pero luego lo dejó ir, pues lo veía nervioso y no deseaba personas nerviosas aquí.
El portero se fue por sus cosas, se despidió de sus compañeros mencionando el dolor del pie y pronto se marcho con sigilo, aunque no sabia que la inquietud y la angustia había disparado su aroma.