Cuando empecé a escribir Atados al Hilo Rojo, jamás imaginé que conectaría con tantas personas. A veces, escribir es un proceso muy solitario y con trabajo arduo, de estar borrando y reescribiendo en silencio... pero ver cómo reciben cada capítulo, cómo hacen suya la historia y el cariño tan grande que le están dando, me llena el corazón de una forma que cuesta explicar.
Ver lo bien que le está yendo a la novela no es un logro solo mío: es de ustedes. Cada lectura, cada comentario y cada minuto que se toman para acompañar a estos personajes le da sentido a todo este trabajo. Dicen que el hilo rojo conecta a quienes están destinados a encontrarse, y sin duda este proyecto nos unió a todos nosotros.
¡Infinitas gracias lectores! ✨