Antes las embarazadas parían en cuclillas, esto les ayudaba a que el parto fuera más cómodo gracias a la gravedad; sin embrago, para el médico no lo era tanto. En Francia (creo que allí) creció un fetiche por ver a las mujeres parir, creando así un nuevo método para hacerlo. Se esparció por todo el mundo y, en la actualidad, se sigue usando y aumenta la comodidad del médico…
Y todavía se quejan y dicen: “Las feministas ya tienen derechos, que ya no protesten” *corazao roto*