—Antes de conocer a tu madre —dijo Goku, y su voz era más grave ahora, más íntima, como si estuviera compartiendo un secreto que había guardado durante décadas—, yo masacré a la Red Ribbon. A todos. Soldados, científicos, administrativos. No dejé a nadie con vida. Fui de habitación en habitación, de pasillo en pasillo, y cuando terminé, no quedaba nadie. —Hizo una pausa—. Y al principio... al principio lo disfruté.
Gohan contuvo el aliento. Esa era una historia que nunca había escuchado. Nadie se la había contado. Ni su madre, ni Krilin, ni Bulma. Era la historia secreta de su padre, la que todos sabían pero nadie mencionaba.
—Era un arma, Gohan. Un arma diseñada para matar. Y matar era lo que mejor se me daba. Disfrutaba la sensación de mis puños rompiendo huesos, el sonido de mis oponentes cayendo al suelo, el silencio que seguía a la victoria. Era... —Buscó la palabra, frunciendo el ceño—. Era como comer cuando tienes hambre. Satisfacía algo dentro de mí. —Hizo una pausa—. Pero luego llegó Chi-Chi. Y tú. Y Goten. Y aprendí que matar no es un placer. Es una herramienta. Una herramienta que usas cuando no hay otra opción. Y cuando la usas, no sientes nada. Porque sentir algo —placer, odio, rabia— sería darle a la muerte más poder del que merece. Sería dejar que la muerte te controle a ti, en lugar de controlarla tú a ella.
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Si publico esto completo, lo más probable es que lo borren, me arriesgo?