A veces, la vida nos pide silencio.
Nos toma de la mano y nos lleva lejos de lo que amamos, no para arrebatárnoslo, sino para enseñarnos a volver con otros ojos.
Hoy hago una pausa.
No porque haya dejado de escribir,
sino porque necesito respirar distinto.
Porque algunas historias también crecen en la quietud,
y algunas palabras necesitan madurar en el corazón
antes de nacer en la página.
Si alguna vez me leíste, si te quedaste entre líneas, si esperas algún regreso: gracias.
No tengo fechas, ni promesas vacías,
solo la certeza de que volveré.
Y cuando lo haga, traeré conmigo todo lo que en este tiempo fui guardando.
Porque las historias no se apagan.
Solo duermen un rato…
esperando que alguien vuelva a despertarlas.
Con amor: su amiga, Jane❤️