Mi mente me atormenta, me angustia con problemas que no puedo solucionar, como quien pone gomas elásticas en una sandía viendo cuánto aguanta antes de explotar. Las voces no cesan de parlotear, burlándose, riéndose de mis intentos de permanecer cuerdo, diciéndome que da igual cuánto intente mejorar, diciéndome que nunca podré alcanzar la ansiada felicidad. Daría cualquier cosa por librarme de ellas, por librarme de la carga que suponen mis preocupaciones e inseguridades. Algún día lo lograré, algún día....