Jessica538907

UN MES
          	
          	Ha pasado un mes desde que llegué a Escocia y a veces siento que he vivido una vida entera. Aprendí a sostenerme sola: a decidir dónde dormir, cómo cuidarme, cómo abrigarme del frío y de la incertidumbre. A celebrar los días sin lluvia como pequeños milagros y a caminar hasta que el cuerpo recuerde antes que la mente. Hubo cansancio, miedo y preguntas nocturnas, pero no me arrepiento.
          	
          	Edinburgh es el lugar donde me quedaría; Glasgow, el que no volvería a buscar; Dundee, una despedida breve en el camino. Aquí encontré lo que mi alma pedía: museos, calles, pasos interminables, sorpresa. Muy distinto a Australia, donde todo era cómodo y predecible. Esa falsa calma era lo que me apagaba.
          	
          	Tuve miedo de enfermar, de no resistir el frío, de no poder. Pero sobreviví. Me cuidé sin culpa, salí todos los días y me aclimaté a la vida. He sido profundamente feliz y amable conmigo. Me gusta la persona que estoy siendo. Me siento en casa dentro de mí.
          	
          	Entré a pubs con el corazón acelerado y me quedé. Hubo silencios, risas, música folk, cenas caras que valieron cada centavo, personas que llegaron sin aviso. Y entonces Scott. Sin expectativas, solo palabras que no querían terminar.
          	
          	Cierro este mes con el corazón lleno. Me quedan siete días en Edinburgh, luego London, con la excusa perfecta de un concierto, y después, ojalá, trabajo. Me siento viajera. Me siento viva. Soy feliz.

Jessica538907

UN MES
          
          Ha pasado un mes desde que llegué a Escocia y a veces siento que he vivido una vida entera. Aprendí a sostenerme sola: a decidir dónde dormir, cómo cuidarme, cómo abrigarme del frío y de la incertidumbre. A celebrar los días sin lluvia como pequeños milagros y a caminar hasta que el cuerpo recuerde antes que la mente. Hubo cansancio, miedo y preguntas nocturnas, pero no me arrepiento.
          
          Edinburgh es el lugar donde me quedaría; Glasgow, el que no volvería a buscar; Dundee, una despedida breve en el camino. Aquí encontré lo que mi alma pedía: museos, calles, pasos interminables, sorpresa. Muy distinto a Australia, donde todo era cómodo y predecible. Esa falsa calma era lo que me apagaba.
          
          Tuve miedo de enfermar, de no resistir el frío, de no poder. Pero sobreviví. Me cuidé sin culpa, salí todos los días y me aclimaté a la vida. He sido profundamente feliz y amable conmigo. Me gusta la persona que estoy siendo. Me siento en casa dentro de mí.
          
          Entré a pubs con el corazón acelerado y me quedé. Hubo silencios, risas, música folk, cenas caras que valieron cada centavo, personas que llegaron sin aviso. Y entonces Scott. Sin expectativas, solo palabras que no querían terminar.
          
          Cierro este mes con el corazón lleno. Me quedan siete días en Edinburgh, luego London, con la excusa perfecta de un concierto, y después, ojalá, trabajo. Me siento viajera. Me siento viva. Soy feliz.

Jessica538907

Cumplí mi primera semana en Edimburgo.
Qué semana… aún no sé por dónde empezar.
Magia pura.
          
          La vida cambió.
La vida, de pronto, es profundamente hermosa.
Amo el frío, amo este invierno que invita al descanso,
a la pausa lenta,
a vivir sin prisa,
a soltar la culpa.
          Es todo lo que pedí.
Y es extraño —y hermoso— sentir que cada deseo gritado y llorado al cielo
se ha ido cumpliendo, uno a uno.
Algunos dirán que es un milagro,
que es un regalo,
que es suerte.
Pero no.
          
          Es trabajo.
Es un camino largo, sobre todo mental,
hasta reunir el valor,
hasta sentir la fuerza del cambio
y decir, al fin: BASTA.
          
          Ya no quería más rutina,
ni perder el tiempo limpiando,
ni habitar días llenos de cosas que no quería hacer.
Lo material pesaba,
y hoy, ya no.
          
          Ahora hay tiempo.
Tiempo para escribir,
para reflexionar,
para detenerme,
para caminar sin destino,
leer sin reloj,
vivir sin alarmas.
          
          Solo fluir.
Pero fluir de verdad.
          
          Es un regalo poder sentarme a escribir,
ordenar mis fotos,
y mirar la semana que pasó
con calma,
con gratitud,
con amor.

Jessica538907

Copito de nieve.
          
          
          Volví a llorar… pero de felicidad.
Porque cuando se le pide poco a la vida, ella responde con milagros silenciosos.
          
          Hoy elegí hibernar.
Quedarme en la cama, dejar que el tiempo se afloje,
escuchar a mi cuerpo y a mi mente.
Y qué regalo.
          
          En un instante miré por la ventana.
Algo caía, liviano como un suspiro,
un polvillo casi invisible danzando en el aire.
Pensé:
¿será posible?, ¿será eso que imagino?
          Salté de la cama.
          
Me acerqué, contuve el aliento.
¿Nieve? ¿Es nieve?
          Entonces, un copito se posó frente a mí,
delicado, tímido,
como si viniera a saludarme,
como si se presentara con formalidad.
          Y me emocioné.
          Era diminuto,
pero inmensamente hermoso.
          Hoy entiendo que tengo todo lo que pedí…
y mucho más.
           

Jessica538907

Anoche no pude dormir.
Faltan siete días para mi viaje
y las emociones laten tan fuerte
que a ratos siento que el cuerpo podría detenerse.
          ¿Se puede reír y llorar al mismo tiempo?
Sí. Se puede.
          Despierto con la ansiedad instalada en el pecho
y el corazón corriendo sin permiso.
Me susurro: calma, respira hondo, todo está bien.
Pero cuando “todo está bien” no ha sido la norma,
cuesta soltar,
cuesta bajar la guardia,
cuesta creer que esta vez sí.
          Cuesta aceptar que los sueños se cumplen.
          ¿Estoy despierta o sigo soñando?
me pregunto.
¿Cómo llegué hasta aquí?
Ni yo lo sé.
          Lloro, pero soy feliz.
Lloro por lo vivido,
por lo ganado y lo perdido,
por los sacrificios, los errores, las heridas.
Porque sin ellos
no estaría aquí,
en este preciso instante.
          El 2025 ha sido un año de crecimiento profundo.
La ansiedad ha caminado conmigo siempre.
Aprendí a no combatirla,
a sentarla a mi lado,
a entenderla como una pausa necesaria.
          Para ti, Jessica:
detente.
Habita la incomodidad.
Abraza tu mente.
Escucha el silencio.
          ¿Quieres gritar? Grita.
¿Quieres llorar? Inunda el espacio.
Ríe fuerte, muestra los dientes,
ríe hasta quedarte sin aire,
hasta que te duela la guata.
          Dale lugar a cada emoción.
Entrégales espacio.
Confía.
          Todo va a estar bien.
          
          
          LA CASA DE HUÉSPEDES 
           
          Esto de ser un ser humano
           
          es como administrar una casa de huéspedes.
           
          Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza,
          una decepción, una maldad,
          alguna felicidad momentánea
          que llega como un visitante inesperado.
           
          Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos,
          incluso si son un grupo penoso
          que desvalija completamente tu casa.
          Trata a cada huésped honorablemente pues
          podría estar haciendo espacio para una nueva delicia.
          El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado,
          recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar.
          Agradece a todos los que vengan
          pues se puede decir de ellos que han sido enviados
          como guías del más allá.
           
          — Jelaluddin Rumi 

Lululilala11

❤️❤️❤️
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