No sé ustedes, pero me encanta el verso clásico, tanto como el verso libre. En el clásico, puedo explorar el dramatismo de los sentimientos; en el verso libre siento que las palabras pueden fluir con su propia melodía.
Acabo de publicar los 2 primeros poemas de "Claroscuro", un poema dramático que escribí hace muchos años.
¡A sacar las galletas de animalitos!