No es un hombre.
Tampoco un demonio.
Jason Voorhees es la memoria viva del miedo, una forma que la naturaleza eligió para recordar a los humanos lo que significa profanar la muerte.
Su cuerpo es barro, hueso y agua.
Su alma, una fuerza antigua que se niega a desaparecer.
Cuando el silencio del bosque se vuelve absoluto, el lago respira, y en su fondo algo despierta: una presencia sin nombre, una energía primitiva que no responde a dioses ni al infierno.
Jason no mata por placer ni por maldad.
Mata porque existe, y su existencia es un ciclo que el universo no puede romper.
Representa el instinto puro de venganza, la permanencia del dolor, el eco de lo que nunca debió morir.
Cada vez que su cuerpo se destruye, el lago lo rehace.
Cada vez que el mundo lo olvida, la oscuridad lo recuerda.
Jason Voorhees no necesita una escala cósmica.
Él es su propia ley natural:
la sombra que el universo permite para equilibrar el miedo y el castigo.
Mientras exista el lago, mientras haya quien lo profane, Jason volverá.
No como un monstruo…
sino como la voluntad misma del bosque.
Es un ser Universal en ciertos terminos... ya que su existencia es algo compleja, es como una entidad cosmica encarnada en una forma fisica, jamas muere, tiene un proposito y lo cumple.