Es doloroso escribir esto, pero necesito contárselos, mi abuela falleció.
Esa mujer que dedicó la mitad de su vida a educarme, a enseñarme que los pequeños detalles valen más que cualquier lujo, que lo material nunca supera al amor verdadero ya no está. Te amo, abuela, te amo por lo que fuiste y también por lo que no. Te amo por no haberme criado como papá, que confundía amor con comodidades, sino por enseñarme a mirar más allá de lo superficial, a no dejarme definir por lo que esperan los demás.
Gracias por haberme cuidado tú misma cuando enfermaba, por no dejar que un desconocido hiciera lo que mi madre nunca hizo. Gracias por corregirme cuando hacía falta, por no permitirme caer en excesos, por sostenerme cada vez que quise rendirme. Gracias por ser el ejemplo más fuerte que tuve, por mostrarme que el esfuerzo siempre traerá frutos.
Dios sabe que no tengo fuerzas para reclamarte por haberte ido sin despedirte, pero sí quiero decirte que me siento sola sin ti.
Si hubieras visto tu entierro, cómo te festejaron, cómo lloraron tu partida pero también cómo ya se están peleando por cosas que no les corresponden. Me duele ver cómo algunos no aprendieron nada de ti.
Te amo y te extraño con cada parte de mí, Grandmother. No quiero olvidarme de tus regaños, de tu: "Si ustedes no la aceptan, yo sí, porque esa es mi nieta, y la que ha cargado con ella he sido yo" "Judith, sigue bebiendo y tus dientes me van a quedar en las manos".