El segundo hijo es el guardián del alma de mamá. Nace con la inocencia que ella perdió en el camino. A veces se vuelve su compañero emocional, otras, su espejo más luminoso.
Su verdadera misión no es sanar lo que falta, sino recordar el amor que siempre estuvo ahí. Porque cada segundo hijo trae consigo una promesa; la de liberar la alegría que el linaje olvidó. Restaurando un amor interrumpido, y recordar a mamá el camino de la ternura.
El segundo hijo llega para abrir espacios donde el alma de mamá se había cerrado!