Estos días me he estado sintiendo incómodo con mi mejor amiga, específicamente desde el martes dos de junio, ese día estabamos sentados juntos, yo la molesto diciéndole que es una pervertida o atrevida, pero ese día se pasó.
Como sabrán, yo fui acosado sexualmente a los once, por eso generalmente evito el contacto físico, y a ella le gusta mucho. Ya han pasado cosas parecidas, pero yo siempre se lo negaba o le retaba por hacerlo, por querer agarrarme de la mano, de la cintura o cadera, tocarme los muslos...
Era hora libre, yo estaba sentado en uno de los muebles que estaban al lado de las mesas y sillas, los demás hacían desastre y yo solo respondía a lo que ella me decía. En un momento, ella se paró en su silla y trató de acorralarme a la pared, me tensé y me desesperé por lo que me pasó hace dos años, entonces en esa situación sí pude reaccionar, y la pateé y empujé con las piernas
-- ¡No me toqués, nena! -- me estaba alterando y podía jurar que estaba temblando. Ella me sonrió, como si le divirtiera, cabe aclarar que yo traté de contarle que me acosaron pero no me prestó atención, yo en ese momento era su psicólogo nada más.
Se volvió a acercar y trató de hacerlo otra vez, a lo que la volví a empujar y patear, ella se reía mienttras yo le gritaba que no lo hiciera. En un momento, sentí que la desesperación me estaba matando, podía sentir que mis ojos estaban ardiendo, no podía llorar. Le dí una última patada con fuerza que la hizo tambalear en la silla, a lo que dejó de hacerlo. Yo rápidamente me fui de ese lugar, corriendo por el salón y después salí. Me dí cuenta de que no me vió, bajé las escaleras y me calmé a mí mismo. Subí otra vez, alterado pero no desesperado, y me preparé para irme. Mi otra amiga llegó, es de otro grado y la que me gustaba, y la DEFENDIÓ con chistes, ninguna sabe, así que entiendo que lo diga. Pero por eso estos días me estoy sentando con una compañera y no dejo que me toque.