Dicen que el destino del sol y la luna es amarse siempre a la distancia, condenados a verse desde lejos sin llegar a tocarse nunca. Pero yo no acepto esa lejanía. Para mí, tú eres ese sol, la luz que ilumina mis días y le da sentido a todo mi mundo; sin tu brillo, yo solo sería una sombra perdida en el vacío.
Yo aceptaria con orgullo ser tu luna: esa presencia constante que cuida en el silencio, reflejando tu luz sin querer opacar. Mi amor por ti no es un ciclo ordinario, es un eclipse. Es ese momento extraordinario donde el tiempo se detiene, el cielo se oscurece y mis sombras se funden con tu luz.
En ese instante de unión perfecta, ya no hay día ni noche, solo existimos nosotros dos, demostrándole al universo que incluso los astros más opuestos están destinados a volverse uno solo. Por eso, porque entiendo que mi mundo solo está completo cuando tú estás cerca, te hago una pregunta.
¿Me darías el honor de ser tu novio y acortejarte como se debe?
"No eres un ciclo ordinario,tú eres un eclipse".