@KUURANAR
Siente los dedos cálidos del menor sobre su espalda, y abre un poco los ojos, suspirando. La piel al descubierto de su torso tenía baja temperatura, cómo todo su cuerpo; le sorprendía sentir la calidez del toque ajeno contrastar con ello, y sin importar cuántas veces lo sintiera, siempre le encantaba.
Parece contar cuántos besos recibe por parte de Narciso, para al terminar de aceptar todos y cada uno, dar el doble. Sobre sus mejillas, su frente, y algunos cuantos robados de sus labios. Solo puede reír con dulzura cuando el pelirrosa regresa su cumplido, y carcajear bajito una vez más al escuchar la expresión tierna por su temperatura.
─ No necesitas meter tus manos bajo mi capucha para abrazarme, mi pecho siempre está frío, te dolerán los dedos por tocarlo... ─Parece regañarlo con dulzura, besando la punta de su nariz y sujetando su mentón, para hacerlo levantar la mirada un poquito. Lo suficiente como para que sus labios rozaran, y la punta de sus narices se tocara. Kuura juega con cuidado al acariciar el labio inferior del menor, pasando la punta de su dedo por él, delineando con caricias.
Realmente, dudaba que alguna parte del chico primavera termináse adolorida por su frío, pero, no deseaba que Narciso se sintiera incómodo con su temperatura baja, tampoco.─ Abrázame sobre la capucha, ¿Si? ─Susurra a sus labios, creyendo que así sería más cómodo para su querido chico.