Después de dos largos y lentos años, La Cueva del Vampiro ha llegado a su fin.
Me despido con nostalgia del jefe del clan vampírico, el fuerte y solitario humano, de las tres almas destinadas al vampiro y por supuesto del vampiro perdido y su compañero neófito.
Gracias a quienes decidieron entrar en La Cueva, y continuaron hasta aquí. Sin ustedes esto no habría sido más grande que los dos primeros capítulos.
Pero sobretodo, gracias infinitas a mi musa, mi editora, mi faro, mi alma destinada… H, te amo eternamente.