Honestamente, sí me gustaría pedir una disculpa sincera a quienes le han dado una oportunidad a mis historias.
Para mí, escribir siempre ha sido más que un pasatiempo. Ha sido un escape de la realidad y una forma de desahogo.
Lastimosamente estos últimos meses he tenido que hacerle frente a 11 horas de trabajo 6 días a la semana y mi único día de descanso es el día que voy a la universidad. (Noveno semestre, casi recta final, prácticamente). Lo que implica, por supuesto, muchísimo agotamiento físico y mental.
He decidido volver aunque sea poco a poco. No prometo constancia, pero sí que estaré aquí.