Constanza Arias tiene 57 años, posee una mirada inquisidora que acompaña a un cuerpo afilado; vive de las rentas que le quedan de su etapa de estrella infantil televisiva, y es una persona perfeccionista, obsesiva, que intenta hacerlo todo bien. Nadie sabe que ha estafado mucho dinero a quien no debía y le marcó desde su niñez que su madre la hacia sentir siempre enferma y débil. Sufre de la manía de hacer muchas preguntas a los demás.