— Kyson, —dijo con una sonrisa, una que era más una marca de triunfo—, cuando yo salga de aquí, gobernaremos juntos. El Valle será nuestro, y Cobra Kai se extenderá por todo el mundo. Tienes la voluntad y el coraje que se necesitan para llevar esto a cabo. El Dragón de Oro que tanto me costó encontrar, finalmente está aquí, listo para tomar su lugar. Y no tendrás que hacerlo solo, hijo mío. Yo estaré a tu lado, guiándote.
...
Sin previo aviso, me abrazó. Fue un gesto inesperado, pero no incómodo. Fue… reconfortante. Ese abrazo que nunca había recibido, pero que ahora entendía. Lo acepté sin dudarlo. Era el principio de algo más grande, más oscuro.
No quieren saber quién es... (No es Johnny)