Y no sé cuándo termine este amorío demente, liviano como las pompas de jabón y así de frágil, y así de mágico. Más no importa que pasen los años, no importa si blanquean las canas, no importa si nos separamos o si fingimos que podemos olvidarnos, siempre habrá un no sé qué, que nos haga provocarnos la sonrisa que esplendorosa y sin prisa emergerá del recuerdo, de ti, de mí, de ambos, porque podremos no saber cómo pero sabemos quién.