Ya está publicado el final de *12 Clichés* , y solo me queda agradecer a las personas que han amado la historia tanto como yo he amado escribirla. Quizás no es una masterpiece de la escritura, pero Rosaliz es un pedacito de mí: aquella niña inmadura que solo quería enamorarse y que vivía leyendo libros, pensando que algún día manifestaría un amor así.
Sí, está llena de malas decisiones y es inmadura, pero yo no quería crear una víctima. Quería un personaje capaz de reconocer sus defectos, entender sus errores y corregirlos. Porque la historia no solo trata sobre el amor, sino también sobre la madurez emocional que se necesita para poder enamorarse de verdad.
Puede que “Adrien” no exista en la vida real, pero me inspiré en lo mejor que pude rescatar de aquellos hombres que, en su momento, me rompieron el corazón. Hoy no los culpo, porque también reconozco que yo tuve parte de responsabilidad al idealizar el amor.
Más tardecito les publico el epílogo.
Con amor,
una niña delulú.
Krys