Acabo de terminar de leer YSC otra vez. Lo leí a los 13 años por primera vez y tu historia me atrapó desde el primer momento. Me atrapó el como representabas los sentimientos de la protagonista, el como era dolorosamente adictivo estar enamorada, y a su vez conforme avanzaban los capítulos, los golpes de realidad eran más evidentes. El como nos damos cuenta al leer que las cosas pudieron iniciar mucho tiempo atrás, pero nos encerramos en nuestra zona de confort, ella tuvo la suerte de que después de unos años, pudo tener oportunidad de acercarse, de tener más amigos y nuevas experiencias. Pero no siempre es así en la vida real, eso me hizo comprender muchas cosas, que hay algo esperando por nosotros ahí afuera, sólo tenemos que.. atrevernos. Hay gente esperando por nosotros. Hay mucha vida por delante. También me encantó como narraste los 7 años después, el como las cosas cambian, como no todo es 100% como lo planeamos o quisimos, como siempre hay algo nuevo esperandonos, que la vida no se acaba cuando creemos que lo hará, que las personas van y vienen, y que los cambios no son tan malos. A los 13 no entendía muy bien esa parte de la historia, tan sólo estaba en secundaria. Hoy con 19 y cerca de mi segundo año de universidad, las cosas pegan distinto. Me invadieron mil sentimientos al volverlo a leer, y sin duda puedo decir que YSC me marcó de maneras inimaginables en todos los sentidos posibles. En mi corazón y pensamientos siempre estarán fragmentos y canciones de esta historia. Tal vez vuelva a leerlo en otros 5 años y seré una adulta amargada que no sienta nada, o tal vez nunca vuelva a leerlo, o puede que sí lo haga y que me siga partiendo el corazón con cada capítulo haciendome extrañar estos días universitarios y la sensación de gustar de alguien en estos años donde el corazón es más frágil. Sea como sea, mi adolescencia te la llevaste entera con tan bella historia. Quedé plasmada ahí. Gracias por tanto, besos.