Esto va para todos, pero especialmente para las mujeres que me leen.
Chicas, jamás renuncien a su derecho al voto por encajar en una sociedad o por seguir modas absurdas. Nuestras antepasadas lucharon durante décadas para que hoy podamos decidir por nosotras mismas: votar, estudiar, trabajar, tener independencia económica, poseer bienes a nuestro nombre y tomar decisiones sobre nuestro propio cuerpo.
No den por sentado ninguno de esos derechos, porque todos fueron conquistados con esfuerzo y sacrificio.
Y, sobre todo, cuando vean una injusticia, denúncienla. No guarden silencio. El silencio solo beneficia a quienes quieren arrebatarnos lo que tanto costó conseguir.
Como dijo Simone de Beauvoir:
No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres sean cuestionados. Estos derechos nunca deben darse por adquiridos. Debéis permanecer vigilantes durante toda vuestra vida.