Últimamente tengo demasiadas cosas que decir, y como siempre no soy capaz de vocalizarlas. Tampoco se a quién se las diría, ¿qué podrían hacer para ayudar? Hay un concurso de historias cortas de terror que acaba de abrir y pienso que es una buena excusa. Tal vez es el momento de escribir con verdadera crudeza. Porque no soportaré por mucho más, la idea de comer de este suelo. La de que el horror siga acumulándose en las paredes y pantallas.