Empezó junio y ando emocionada porque comienza el Mes del Orgullo. Mi foto de perfil ya explica bastante bien lo que soy, aunque tampoco es una gran sorpresa para quienes ya me conocen.
Aunque, siendo sincera, este mes también me da un poco de depresión porque ya estamos a mitad de año y me da ansiedad ver lo rápido que pasa el tiempo. Aunque, por otro lado, este mes es mi cumpleaños y les juro que ya me siento más vieja. Pero no importa, ya que ando trabajando en otro capítulo de “Convenciendo a un terco” porque siento que voy muy atrasada con la historia.
Y para todos los que forman parte de la comunidad LGBT+, quiero recordarles que no hay nada malo en ser quienes son. Amen con libertad, vivan con orgullo y nunca permitan que el odio de otras personas les haga dudar de su valor. Porque, al final del día, no existen reglas para amar. Nosotros amamos sin muros ni límites, y eso nos hace fuertes frente a las palabras hirientes de quienes no entienden quiénes somos ni por qué amamos a alguien del mismo género o vivimos nuestra identidad de forma diferente, porque al final es nuestra vida y solo nuestra.
Y para quienes aún no han salido del clóset, les deseo mucha paciencia, tranquilidad y confianza en ustedes mismos. No permitan que los comentarios de esa maldita gente homofóbica definan quiénes son ni a quién deben amar, porque esa decisión les pertenece únicamente a ustedes. Puede que el camino no sea fácil, pero merecen vivir siendo ustedes mismos, sin miedo y con la certeza de que su amor vale tanto como cualquier otro.
Espero que disfruten mucho este mes porque tengo el presentimiento de que será maravilloso. Además se vienen cositas, espero.
Los quiero.