@LeyMaxwell Me gusta más el cine que la literatura aunque ande por aquí escribiendo, pero el proceso de crear una historia viene a ser el mismo. Recuerdo que hace tiempo leí un manual de guion cinematográfico que decía que primero está la idea que se quiere transmitir, y después se crea una historia como vehículo. Me desconcertó completamente porque para mí —y ahora estoy 99% segura de que para cualquiera que alguna vez haya escrito o querido escribir— eso no funciona así. Lo que tienes al principio es una escena, una situación, un personaje que no sabes ni quién es… ¿Es así?
Después le das una identidad a ese personaje, le das compañeros, lo sitúas en un universo y piensas en los acontecimientos que han llevado a esa situación y en qué pasa después. Muchas veces, ni siguiera llegas a incluir esa escena porque acaba no encajando. El mensaje, igual que el título, nace en algún punto de todo ese proceso, te lo da la propia historia si estás atenta, y cuando lo tengas claro es cuando puedes terminar de construir la trama en torno a él, cambiando cosas si hace falta.
En cambio, si te empeñas en embutirle una idea preconcebida desde el inicio, es posible que el mensaje quede forzado y poco sutil, y es probable que la idea preconcebida acabe chocando con la verdadera, con la que está ahí sin que lo sepas y que suele ser mucho más compleja y sincera. Creo (y todo esto es sólo mi opinión y mi experiencia) que una idea que nace orgánicamente puede hacer especial la historia aparentemente más tonta, mientras que un mensaje metido con calzador puede arruinar la historia más seria y volverla falsa, impostada y genérica.