Hola, mis queridos amigos y lectores.
Después de un tiempo de silencio, hoy decido regresar.
No les voy a mentir… hubo días difíciles. Días donde sonreír costaba, donde el cansancio emocional pesaba más de lo normal y donde simplemente necesitaba desaparecer un momento para poder encontrarme nuevamente.
A veces vivimos intentando demostrar que somos fuertes, que nada nos afecta, que siempre podemos con todo… Y olvidamos que también somos humanos. Que sentimos, nos rompemos, nos agotamos y atravesamos batallas que muchas veces nadie conoce.
Sin embargo, en medio de todo, hubieron personas que estuvieron ahí. Personas que, sin obligación alguna, se tomaron el tiempo de escribirme, preguntarme cómo estaba, darme palabras de ánimo y recordarme que no estaba sola.
Y hoy quiero agradecerles de corazón.
Porque aunque quizá no lo sepan, sus mensajes, su apoyo y su cariño fueron una luz en momentos donde todo parecía apagarse.
Gracias por quedarse.
Gracias por no olvidar.
Y gracias porque, en parte, ustedes son la razón por la que hoy decido volver.